Mis raíces cabareteras: La Bella Otero, mi cercana antepasada.

 

Ya había oído yo rumores de niña. Y de año en año algo se oía comentar en casa. Pero no ha sido hasta hace poco que me he topado con el nombre y la imagen de la famosa cortesana de finales del siglo XIX y principios del XX Carolina Otero, artísticamente conocida como La Bella Otero, que no me he puesto a indagar en la memoria familiar y la abundante información que de ella hay en Internet.

Agustina Otero Iglesias nació en una humilde aldea gallega de una madre soltera muy pobre (Carmen Otero Iglesias) en 1868. A los pocos meses de sufrir una agresión sexual cuando solo tenia 11 años, decidió abandonar su pueblo natal, cambió su nombre por el de “Carolina”, y se juró a si misma no volver allí jamas y redirigir su suerte. Así, con un par. Que estamos hablando de la España rural de 100 años antes de nacer yo. Tela.

La_Belle_Otero_by_Reutlinger

No lo tuvo fácil para poder sobrevivir realizando trabajos humildes de todo tipo. Se unió un tiempo a una compañía de circenses ambulantes portugueses, y con su abierto desparpajo y estando claramente dotada para el baile, pasó más tarde a trabajar como bailarina, cantante y cortesana (ya me entendéis) en tabernas y posadas aquí y allá. Parece que su extrema belleza y su carismática personalidad elevaron su popularidad rápidamente y empezó a estar muy solicitada, hasta que un banquero se encaprichó de ella en Barcelona y decidió ayudar a promocionarla. Con él se fue a Francia donde empezó a construirse el personaje de la Bella Otero. Aprovechando sus orígenes españoles, cosa muy exótica por entonces en aquellas tierras, montaba espectáculos que combinaban aires flamencos con toques eróticos. A pesar de no ser una bailarina muy ortodoxa, lo cierto es que cautivaba hasta la obsesión a todo el que la veía. Parece que incluso era una competente cantante y actriz, y debió montárselo bien porque su fama y caché subieron como la espuma. Actuó en toda Europa, Sudamérica, Nueva York y Rusia, donde parece que conoció al mismísimo Rasputin, y fue la estrella durante años del mítico cabaret parisino Folies Bergère. Fue amante de muchos personajes ilustres, incluidos reyes, zares y duques de varios países. Se dice que las cúpulas del Hotel Carlton de Cannes fueron diseñadas en honor a sus pechos por el arquitecto Charles Dalmas, quien estaba perdidamente enamorado de ella. Hablaba al menos 4 idiomas y es incluso considerada una componente histórica en los inicios cinematográficos mundiales, ya que fue de las primeras mujeres de la historia en ser filmada bailando por los Hermanos Lumiere en 1898 en San Petesburgo.

cavalieri-undivided-w

Amasó una grandísima fortuna que acabaría perdiendo poco a poco debido a la ludopatía que padeció durante los últimas décadas de su vida. Era habitual en los casinos de Montecarlo y Niza, a los que siempre acudía impecablemente vestida y enjoyada, donde se mudo tras retirarse de los escenarios a los 45 anos, y donde vivió el resto de sus días. Allí murió a los 97 años nada menos, 13 años antes de que yo naciera, dejando en testamento lo poco que de su antiguas riquezas le quedaba a las gentes más pobres de Valga, su pueblo natal. Nunca volvió a España.

belle-otero-1-a Valga,_a_Bela_Otero_01-05.jpg
Carolina Otero ya retirada en su sencillo apartamento de Niza y en la estatua erigida
en su honor en Valga, Pontevedra.

 

Aquí es donde mi estirpe entra en escena: resulta que Carolina Otero era tía de mi bisabuela, Carolina Llorente Otero, madre de mi abuelo paterno. No se con seguridad si tía en primer o de segundo grado, ya que no he podido confirmar si la madre de mi bisabuela fue hermana o prima de Agustina Otero Iglesias. Pero sí, la Bella Otero y mi bisabuela eran familia directa. Desconozco por qué La Bella Otero escogió como nombre artístico el de Carolina y no otro, pero lo cierto es que desde entonces es un nombre ligado a la familia, llegando a mi bisabuela, por la cual, habéis adivinado, yo me llamo como me llamo. Resulta que mi nombre viene de ella. No soy descendiente directa suya, porque Carolina Otero nunca se casó ni tuvo hijos, pero soy descendiente indirecta. La Bella Otero es mi tataratía.

Carezco de confirmación oficial, pues solo cuento con las historias que me cuenta mi madre que contaba mi bisabuela, a la que conocí por breve tiempo y de la que no guardo recuerdo alguno. Mi bisabuela Carolina nació en Sevilla, donde por algún motivo vivían sus padres en ese momento, aunque se trasladaron a Madrid a los pocos meses de nacer ella y allí ha permanecido la saga desde entonces. Sé que mi bisabuela, quien siempre me ha sido descrita como una dama exquisita de aspecto impecable y modales refinados, presumía de su parentesco con la famosa cabaretera, dato que su apellido en común parecen respaldar.

Así que resulta que estoy emparentada con una mujer con una de las mas fascinantes historias y leyendas de la Belle Époque, la primera española de fama internacional. Una mujer avanzada a su época que decidió cambiar su futuro, pasando de la extrema pobreza a la inmensa fama y fortuna (y luego a la ruina). Una leyenda de conocido talento, inteligencia y belleza (para los cánones de la época) que supo tomar las riendas de su porvenir, y que para colmo fue pionera en los inicios del cine, el campo profesional al que yo me dedico. Y que sin saberlo, me puso nombre.

Una historia apasionante que a pesar de ya haber sido llevada al cine y la TV, poca justicia se le ha hecho. Me encantaría ver una buena película actual sobre ella y su vida, y quién sabe, incluso participar en ella.

Valgan estas líneas como homenaje a mi tataratía, la Bella Carolina Otero

OTERO,_Carolina_(La_bella_Otero)_SIP;_193._Photo_Reutlinger.jpg

Más información aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s