Nuestro proyecto fotográfico de homenajes frikis.

Soy una friki muy afortunada: estoy casada con un fotógrafo tan friki como yo, o más.

Somos fans de las mismas películas desde siempre y desde hace unos años tenemos entre manos un espontaneo proyecto fotográfico conjunto al que hemos llamado, a falta de un nombre mejor, “Proyecto Fotográfico de Homenajes Frikis”, o “Geek Photo-Tributes Project”.  Llevamos haciéndolo un tiempo y compartiéndolo a pellizcos aquí y allí, pero nunca había escrito sobre todo ello de manera oficial, así que aquí va, que ya va siendo hora.


Superman:

Todo surgió casi sin querer. Siendo Ricardo (así se llama mi chico) fotógrafo profesional, y yo modelo aficionada a la que hace fotos de vez en cuando desde que nos conocemos, pues porque me tiene a mano y yo encantada, un buen día, cuando aun vivíamos en Nueva Zelanda, se nos ocurrió hacer una sesión de fotos homenaje a Superman, uno de mis superhéroes favoritos, inspirados en el trabajo similar que vimos en internet. Yo ya tenía la camiseta y los zapatos, y el resto, de un “todo-a-100” del barrio: gafas de pega, calcetines largos, uñas postizas, sombra de ojos azul… Una visita a la tienda de cómics a comprar el más molón posible, y voila! Una sesión de fotos en el salón de casa con la que lo pasamos bomba, y de la que destacan estas dos fotos, que por cierto inspiraron a mi amigo el gran artista Pedro Pérez a hacerme este retrato.

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Y una vez que habíamos empezado, ya no podíamos parar. “¿Y si hacemos ahora una sesión de fotos sobre Star Wars? ¿O sobre Marvel? O sobre [insertar aquí peli/personaje favorito]?”

El método que seguimos en la primera de ellas nos dio la pauta de las normas a seguir en todas ellas: conseguirlo o construirlo todo real de manera lo mas artesana posible fabricado por nosotros mismos y con presupuesto reducido. Nada de dejarse grandes fortunas en comprar disfraces o props ya hechos, y nada de pantallas croma para añadir luego fondos u objetos falsos. Todo real hecho por nosotros mismos con bajo presupuesto con recursos asequibles a nuestro alrededor.


R2D2:

En este caso no seguimos del todo estas directrices porque fue algo espontáneo y totalmente improvisado. Mi linda cuñada Cristina me enseñó el famoso vestido de Black Milk de R2D2 que se acababa de comprar un par de días antes de tener el estudio de fotografía reservado para otra cosa en Madrid, donde estábamos de visita de verano. No quisimos perder la oportunidad de pedírselo prestado y hacerme unas fotos con él puesto, ya que soy muy fan de R2D2, pero no tuvimos tiempo de organizar nada más, salvo de pedirle también prestados a mi querida vecina Carmen unos lindos zapatos azules que iban estupendamente con el vestido.

Dicho y hecho, un poco a las prisas, estos fueron los resultados:

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Y un pequeño “behind-the-scenes”:

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Regreso al Futuro:

De regreso a Nueva Zelanda la siguiente ocasión casi se presentó sola, y para esta sí que quisimos currárnoslo un poco más. Unos meses atrás habíamos visto aparcado por las calles de Miramar un Delorean. Precioso. Unos días después comentándolo con compañeros de trabajo alguien dijo “Sí hombre, si el dueño trabaja en Weta, es compañero nuestro”. Se me encendieron todas las bombillas. Nos faltó tiempo para contactar con él y pedirle que nos dejara el coche para hacer una sesión de fotos homenaje a “Regreso al Futuro”. Gray, que así se llama el dueño de la joya, se mostró entusiasmado con la idea ofreciéndonos hacerlo en su granja particular, donde tiene un granero y un buen terreno, y así no tener que buscar localizaciones complicadas ni tener que meter el coche en un estudio de fotografía. Otro compañero nos prestó una maquina de humo, y de nuevo tirando solo de cosas propias, cosas prestadas y de las tiendas de cómics y “todo-a-cien” del barrio, montamos el jaleo necesario para convertirme en Martina McFly y posar junto a esta belleza homenajeando a una de nuestras sagas favoritas de todos los tiempos. Esta es la foto resultante, en la que por cierto, lo único que hay añadido digitalmente es el fuego del suelo, por razones obvias:

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Estaba todo resultando tan divertido y épico que decidimos empezar a documentar los procesos en pequeños vídeos a modo de “making-of” que yo misma monto. Pensamos que merece la pena compartir no solo el resultado, sino todo el proceso. Es demasiado divertido como para no hacerlo. Así que este es nuestro primer vídeo de cómo se hizo una sesión de fotos de homenajes frikis:


Alien:

Estaba claro que teníamos que seguir. La lista de personajes y películas que queríamos abordar en futuros proyectos crecía y crecía. ¿Por dónde seguir ahora? Nuestro tiempo en Nueva Zelanda acabó y volvimos a Madrid un par de meses y visitar a las familias y coger fuerzas antes de continuar nuestras aventuras por el mundo. Íbamos a tener bastante tiempo libre así que decidimos abordar uno de los conceptos al que llevábamos tiempo dando vueltas y que iba a requerir más tiempo y espacio: Alien. Concretamente “El Octavo Pasajero” es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, y la teniente Ellen Ripley uno de mis ídolos de siempre. Posar como Ripley me hacia especial ilusión.

Escogimos la escena final, en la que Ripley se enfrenta al alien en la pequeña nave de salvamento en paños menores. El “disfraz” en este caso no iba a ser problema por razones obvias, pero ¿y la nave? ¿Y el arma? Ahí iba a residir el verdadero reto. Decidimos construir con nuestras propias manos y medios tanto la pistola como una esquina de la “Nostromo” que sería el set. No fue fácil.

Para el interior de la nave mi madre nos dejo una habitación en su casa que nos sirvió de taller y estudio. Empleando trasto viejos, materiales de deshecho, componentes antiguos de ordenador y materiales variados baratos de una ferretería, construimos la esquina de la nave. Nos llevó bastante tiempo e ingenio, pero lo pasamos bomba. Para el arma usamos una pistola de juguete de cuando mi hermano era pequeño como armazón y le añadimos piezas y componentes para darle una forma y tamaño más acordes con el tema. Un poco de pintura en spray y listo. El resultado final fue este:

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Y no temáis, también hicimos vídeo de “making-of” para que nadie se pierda nada:


Actualización agosto 2107

Dune:

Este proyecto me hace especial ilusión. Dune es una de las películas que más me marcaron en mi juventud y que ha sido siempre mi fetiche. Ahora vivimos en Vancouver, Canadá, y este es nuestro primer proyecto aquí de los muchos que se avecinan. En un caso como el de Dune teníamos que intentarlo: un destiltraje para posar como Chani en el desierto. ¿Un reto inalcanzable? Depende para quién. No, en este caso el mérito no es nuestro, sino de mi madre Gaudi, que salió entusiasmada a nuestro rescate uniéndose al proyecto como diseñadora en el último de las regulares visitas que nos hace. No es la primera vez que el talento y la destreza creativa de mi queridísima madre hace maravillas en diferentes proyectos de quienes la rodeamos, pero en este caso se ha superado. El destiltraje quedó de maravilla en a penas dos semanas, durante una de las regulares visitas que nos hace mi madre.

La localización no fue sencilla de conseguir. En un principio pretendíamos ir a una zona de aspecto lo más desértico posible, que aquí está o a unas 9 horas en coche hacia el sur, en el desierto de Oregón, en EEUU, pero lo descartamos por la complejidad y duración del viaje. La siguiente opción más cercana está a 4,5 horas este, en el desierto de Okanagan. Pero tras informarnos poco antes de partir en nuestro viaje relámpago a conseguir la foto, resulta que este desierto es más de tundra que de dunas de arena, por lo que no parecía del todo una opción adecuada. Aun así nos dijeron que el viaje era muy bonito y que el terreno se va volviendo más árido según avanzas, así que allá que nos lanzamos. Una de las curiosidades del itinerario es que la carretera pasa por el pueblo de Hope, donde ser rodó “First Blood” (Rambo). Allí paramos a comer y ver la preciosa zona. Y finalmente acabamos cerca del pueblo de Merritt, junto a su precioso lago Nikola, donde nos decidimos a usar un gran cortado de cantera junto a la carretera que tenía el color adecuado. Conseguir grandes dunas de arena en el fondo no pudo ser, pero bueno, lo importante era el traje.

Así quedaron las fotos:

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El aplicador nasal, la peineta y el cuchillo están construidos por nosotros con objetos cotidianos comprados en un dollar store. El único elemento añadido digitalmente en postproducción es el azul de azules de los ojos, para poder imitar el de la película con fiabilidad.

¿Queréis ver el proceso de fabricación del traje y la sesión en localización? Aquí está el vídeo del making-of, va dedicado a mi madre:


Y ahora… ¿Qué?

Pues bien, esto ya no hay quien lo pare. Tenemos una buena lista de películas y personajes a los que hacer nuestro particular homenaje. Tron, Star Wars, Indiana Jones, Blade Runner…

¿El próximo? A ver si lo adivináis.

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De modo que permaneced atentos a este espacio en el que iré relatando y mostrando este proyecto y todos los venideros, porque no pensamos parar.

Y por cierto… ¡GRACIAS MAMÁ!

…Continuará…

Un comentario el “Nuestro proyecto fotográfico de homenajes frikis.

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