Mi nuevo y deseado tatuaje.


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Al fin he podido hacerme mi octavo tatuaje. Cinco años llevo detrás de hacérmelo, pero dar con el concepto y el artista adecuado no ha sido fácil. Entre intentos fallidos, cambios de país y otras indisponibilidades, se ha hecho de rogar, pero al fin lo hice.

Desde que empecé a darle vueltas mi intención era que simbolizara la ciencia en general, que tanto sabéis que amo, una de sus vertientes, como es la astronomía, en particular, y a su vez homenajear a mis dos divulgadores favoritos. Todo este popurrí de conceptos al fin se ha materializado, gracias a la mano artística del tatuador Adrián Ciércoles, en esta pieza de media manga que ahora tan orgullosa luzco.

 

Y ha sido tal el viaje hasta conseguirlo que he creído que al menos merecía un pequeño post enumerando los diferentes elementos que lo componen y su origen y significado. Allá vamos.

La idea inicial era que la figura central fuera la representación de una galaxia espiral alrededor de la cual, engarzando con sus brazos, aparecieran otros conceptos. Tras varias vueltas acabé descartando esta idea, ya que no es sencillo representar una galaxia espiral en tatuaje ni encajarla en un brazo delgadito. Acabé decidiendo alejarme del estilo realista que en un principio quería y decidí que el proyecto pedía una aproximación más artística. El estilo acuarela de Adrián acabó resultando ideal, y entre los dos acabamos decidiendo que la libertad que da la informidad de una nebulosa nos iba a venir mejor.


Nebulosa trífida.

triLa elección de esta nebulosa en concreto, o su representación, ha sido meramente estética. Me perece preciosa.

Pero no hay que perder ocasión de aprender un poco más sobre ella.

La Nebulosa Trífida (también conocida como Messier 20 y NGC 6514) es una nebulosa gaseosa situada en la constelación de Sagitario. Fue descubierta en 1750 por Guillaume Le Gentil, astrónomo francés, y su nombre significa “dividida en tres lóbulos”. Es un centro de creación estelar relativamente cercano, a unos 5.500 años luz, y bastante joven, con una edad de unos 300.000 años. Debe el color azulado de su zona más exterior a la luz de estrellas cercanas reflejada en el polvo estelar, y el rojizo central responde a las emisiones de la recombinación del hidrógeno durante la formación estelar. A pesar de que hay muchos elementos celestes visualmente llamativos, no me negaréis que la Trífida es un rato bonita.

Así que esta preciosa formación cósmica ha acabado siendo la pieza central que articula todos los elementos.


Trazos de cámara de burbujas.

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La cámara de burbujas es un dispositivo para detectar partículas subatómicas. Fue inventada en 1952 por el físico americano Donald A. Glaser.

En esencia es un depósito de gas licuado (normalmente hidrógeno) bajo presión. Una partícula subatómica que pase a través del líquido de una cámara de burbujas, choca contra las moléculas y átomos del líquido y les transfiere una parte de su energía, formándose así una línea de átomos y moléculas de temperatura superior al resto. Si se retira la presión que actúa sobre el líquido, las burbujas de vapor se forman en primer lugar a lo largo de la línea de energía que ha dejado atrás la partícula subatómica. El paso de las partículas queda así marcado por un rastro visible de burbujas que se puede fotografiar fácilmente.

Este rastro visible revela a los físicos muchas cosas, sobre todo si la cámara de burbujas está colocada entre los polos de un potente imán. Las partículas capaces de dejar un rastro de burbujas poseen siempre una carga eléctrica, o positiva o negativa. Si la carga es positiva, la trayectoria de la partícula se curva en una determinada dirección bajo la influencia del imán; si es negativa, se curva en la dirección contraria. Por la curvatura de la curva puede determinar el físico la velocidad de la partícula. Con esto, con el espesor de la traza y otros datos, puede determinar también la masa de la partícula. Cuando una partícula se desintegra en dos o más partículas, la traza se ramifica. También aparecen ramales en el caso de una colisión. En las fotografías de una cámara de burbujas aparecen normalmente numerosos trazos que convergen, se separan y se ramifican.

La primera vez que supe de este método de detección de partículas subatómicas me pareció fascinante, y los trazos que estas dejan se me antojaron hipnóticos e incluso artísticos. Por eso decidí hacerle un hueco e incluirlo en este particular bodegón mío.


El disco de las sondas Voyager.

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En 1977 la NASA se disponía a lanzar las 2 sondas Voyager, la 1 y la 2. Tenían como misión visitar los planetas exteriores gaseosos de nuestro sistema solar, y tras completar su exploración y toma de datos se desvanecerían en el cosmos viajando cada vez más lejos de nosotros.

Se pensó que existiría la posibilidad de que alguna especie inteligente extraterrestre se acabara topando con ellas, de modo que se decidió equiparlas con algún tipo de sistema de almacenamiento de información que pudiera servir de mensaje de lo humanos a esta hipotética civilización. Como un mensaje en una botella. Se le pidió a Carl Sagan que diseñara dicho dispositivo, y él y su equipo idearon este disco gramófono bañado de oro en el que por una cara irían grabados saludos, música, imágenes y sonidos de la Tierra, y por la otra instrucciones para reproducirlo y diagramas con información del remitente.

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Uno de estos diagramas me resulta especialmente bello. Indica la posición en el universo de nuestro Sol en relación a los 14 púlsares más cercanos. Los códigos binarios marcados sobre las líneas radiales que representan a cada uno determinan la frecuencia de los pulsos. Una civilización lo bastante avanzada tecnológicamente sería capaz de localizar dichos púlsares con esta información y así conocer la ubicación de los remitentes del mensaje. Cómo de implausible es que la Voyager se tope con una civilización inteligente, cuán capaces serán estos de descifrar y reproducir el contenido del disco, es otro tema. A mí en este poético mapa estelar con la posición del Sol en el universo en su centro me parece digno de llevar en la piel.


Carl Sagan e Isaac Asimov.

 

Mis dos divulgadores favoritos. Tanto Carl Sagan como Isaac Asimov me han influido profundamente desde la infancia. A ellos les debo mi amor por la ciencia y mi pasión por divulgar. He debido pasar cientos de horas leyéndoles y oyéndoles contarme cómo funciona el Universo y cómo los seres humanos nos hemos peleado desde que somos capaces de razonar por conocerlo cada día un poco mejor. A ambos los considero mis maestros y a ambos debo mucho. Todo este proyecto no podía acabar sin ser un homenaje a ambos.


 

Y aquí tenéis el  resultado final con más detalle. Gracias de nuevo al artistazo Adrián Ciércoles por esta pieza única que realizó conmigo. Estoy más que feliz con el resultado.

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Las fotos son como siempre de Kerp Photography. Qué no haría yo sin él.

3 comentarios el “Mi nuevo y deseado tatuaje.

  1. Sobrecogedor; no podría ser más bello, icónico y sugerente a la vez.
    Me quito el sombrero y me inclino hasta rozar el suelo con la frente.

    Juan Carlos—
    @ApuntesCiencia

  2. Guau.. al fin me di el tiempo de leer este articulo completo….ta muy bueno este tatuaje, de lo mas freak, medio crudo en apariencia (segun mi ojo, claro 😜) pero artistico y bonito a la vez. Es raro cómo lo defino pero en resumen esta muy bueno 👍

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